Me acerco a la habitación y ya está el trio en pie de guerra. Los cuatro nos acercamos a La Esquinita a desayunar y de seguido comenzamos la jornada. Los primeros kilómetros, del los 18 que nos separan de Talavera de la Reina, los hacemos por el arcén de la CM-4000, disfrutando del paisaje de campos de cultivo con las montañas al fondo y en algún tramo con la vía del tren en paralelo: en otros blogs ya he comentado que mi perfil de ruta preferido es la soledad de una pista de tierra, escuchado el trino de alguna ave, el rumor del agua de un río y la vía de un tren al lado, rematado con algún fondo lejano montañoso.
La entrada a Talavera de la Reina es perfecta, por un carril bici en estado óptimo, que discurre por las primeras avenidas de la periferia de la localidad. Llegamos a un primer parque y miramos a ver si en el se encuentra el monumento al Camino Real de Guadalupe. Preguntamos y nos indican que están un poco mas adelante en el siguiente parque.

La famosa y declarada Patrimonio inmaterial de la Humanidad por la Unesco en 2019, cerámica de la zona destaca en todos los rincones y construcciones que vamos viendo a nuestro paso por la localidad. Puentes, aceras, bancos e incluso fachadas de viviendas particulares adornadas con ilustraciones con todo detalle. Otra población que si fuese final de etapa sería ideal para una tarde completa de turismo.


La salida de Talavera de la Reina no es por carril bici , como ha sido la entrada y ahora pedaleamos por un camino , entre fincas y naves , con bastantes baches, pero que se van sorteando sin ninguna dificultad. Ya hemos superado la mitad del kilometraje del viaje y nos dirigimos en busca del monolito con el km100. Antes, entramos en Alberche del Caudillo a sellar en el bar la Abadía San Miguel y al pedir algo para picar, nos ofrecen un montadito de morcilla recién hecho, que degustamos y saboreamos.

Y llegamos al kilometro 100: nos sorprende el lugar donde está colocado el monolito, pero todo es válido y la foto para el recuerdo. El hito se encuentra justo antes de llegar a la localidad de Calera y Chozas.

Se me había olvidado contaros el detalle del desvío que vamos a tomar en breve. Esta mañana, cuando estábamos llegando a Talavera de la Reina, me escribía Diego (la persona que lleva el albergue de Puente del Arzobispo y a su vez es con quien he estado en contacto para organizar la logística del viaje), para preguntarnos por donde estábamos y al comentarle que declinábamos la idea de llegar a Oropesa, nos propone la Cañada Real Leones Oriental. Nos pasa el punto donde se toma y hacia allí nos dirigimos en este momento. Antes toca disfrutar del paisaje del entorno, pedaleando, de nuevo, junto al tren.

Y llegamos al modesto albergue, habilitado en una vivienda cedida por el Ayuntamiento, con espacio para 6 peregrinos y que había reservado con Diego hace unos dias. Nos ha explicado por wasap como obtener las llaves y como instalarnos. Nos repartimos las camas y de uno en uno vamos pasando por la única ducha que tenemos. Hemos terminado a muy buena hora y vamos a tener toda la tarde para visitar el pueblo, incluso para comprar algún detalle de la cerámica representativa de la zona, comentada con anterioridad.


A Xabi le han comentado que en este arco del puente se encuentra una de las colonia mas numerosa de aviones comunes (Delichon urbicum) de Europa. Mas de 2.000 parejas construyen sus nidos de barro y devoran millones de mosquitos en este punto, de máximo interés ornitológico.
Al final del cada capítulo dejo el enlace del track de Wikiloc, del viaje completo:



















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